5 CLAVES PARA SER UN BUEN FISIOTERAPEUTA

10 Sep
10.09.2018
5 CLAVES PARA SER UN BUEN FISIOTERAPEUTA El primer paso para ser un buen fisioterapeuta son los estudios. Siempre debemos acudir a la consulta de un fisioterapeuta ty que esté debidamente colegiado ya que para ejercer como fisioterapeuta es obligatorio estar colegiado. Si le preguntáis a vuestro fisioterapeuta su número de colegiado os lo facilitará sin problema y podréis comprobar que cumple con los requisitos para ejercer la fisioterapia. Para vuestro conocimiento, el fisioterapeuta está reconocido como profesional sanitario.
Una vez conseguido el título, será importante la formación continuada, ya que hay que conocer las diferentes técnicas y especialidades que componen el mundo de la fisioterapia. Desde cursos on-line a masters y posgrados, hay un sinfín de posibilidades para que el conocimiento profesional sea el más amplio posible.
Una vez formados, será necesario aplicar esto conocimientos a la práctica diaria con los pacientes. Gracias a la formación dispondremos de más herramientas y el enfoque del tratamiento será mucho más profundo.
Unos de los conflictos más conocidos en el mundo de la fisioterapia es el tratamiento bajo la evidencia científica. A veces, encontraremos tratamientos que tengan poca evidencia científica (no está demostrada su validez como tratamiento) pero que a muchos pacientes les funciona, por lo que deberemos sopesar la posibilidad de formarnos en técnicas que, a nivel científico, no aclaran su efectividad.
Respetar la intimidad del paciente
Unas de las primeras cosas que se aprenden en la carrera es que el fisioterapeuta trata personas, no enfermedades. Debido a esto tendremos que saber escuchar y tratar con respeto al paciente. En muchas ocasiones el paciente, también ve al fisioterapeuta como un confidente y no solo como la persona que le “quita los dolores”, por lo que todo lo que el paciente nos cuente durante la sesión deberá ser tratado con respeto y deberemos proteger su intimidad.
Profesionalidad
Otro de los consejos para ser buen fisioterapeuta es ser buen profesional. Es decir, debemos saber cuáles son nuestros límites como fisioterapeutas y cuál es nuestra formación. Si no somos capaces de tratar a un paciente o los tratamientos propuestos no han sido positivos, podemos intentar pedir consejo a algún compañero (sin que esto suponga un problema como profesional) y si seguimos sin encontrar el tratamiento adecuado, deberemos derivar al paciente a otro fisioterapeuta que sí pueda ayudar al paciente.
Hoy en día, muchos fisioterapeutas emprenden su propio negocio y al tener que sacar su propia consulta adelante, pueden caer en el error de intentar prologar los tratamientos con el fin económico como principal. Con esto, no solo perjudicamos al paciente, sino que a la larga nos acabará perjudicando como profesionales.
Estar en buena forma
Este punto puede parecer que no es importante, pero un fisioterapeuta puede estar una jornada laboral casi sin sentarse, haciendo fuerza o movimientos importantes durante el tratamiento de los pacientes (no es lo mismo movilizar a una persona de 50kg que a una de 80kg), por lo que, aparte de tratar los pacientes, también nos tenemos que tratar a nosotros mismos, es decir, no debemos olvidar nuestro cuerpo ya que una pequeña lesión nos puede impedir ejercer nuestra profesión en óptimas condiciones.
Por eso es importante que sepamos escuchar a nuestro cuerpo, así estaremos preparados para minimizar cualquier signo de alerta.
 Actitud positiva y empatía
La empatía nos ayudará a entender a nuestros pacientes y conocer sus problemas y así podremos proponerles un tratamiento más ajustado a sus necesidades. Debemos saber escuchar a nuestros pacientes y afrontar el tratamiento con la energía necesaria para poder trasmitirle al paciente nuestras ganas de ayudarle a mejorar su estado. Si el paciente es consciente de nuestra actitud hacia él, es más fácil que se adapte al tratamiento y confíe en el fisioterapeuta.
Proactividad
Muchas veces se relaciona al fisioterapeuta con la persona que pone el aparato de calor, las corrientes y poca cosa más. Como buen fisioterapeuta debemos tratar al paciente con las técnicas más adecuadas, aunque supongan más esfuerzo: movilizaciones, estiramientos, explicación de ejercicios activos, propuesta de ejercicios a realizar en casa… el paciente debe constatar que nuestro trabajo va más allá de la utilización de aparatos.